| El Museo de Ciencias pertenece al Instituto de Bachillerato "Nuestra Señora de la Victoria", popularmente conocido por "Martiricos", al ubicarse en la avenida del mismo nombre en el margen oeste del río Guadalmedina, y posee ya una larga historia que se remonta a la fundación en Málaga del Instituto Provincial, en 1848. El Instituto Provincial de Málaga fue a lo largo de todo el siglo XIX el único centro de enseñanza secundaria que impartió clases de Bachillerato en la ciudad, quedando anexos a él la formación de Peritos Mecánicos, Químicos, Agrónomos, Comercio y Náutica. Las enscñanzas de Ciencias Naturales y Agronomía del Instituto Provincial comenzaron una colección de especímenes naturales, mineralogía y agronomía, que desde el principio estuvo atendida por los catedráticos del centro en Ciencias Naturales y Agricultura, a los que se unió un taxidermista, en calidad de conservador de la colección. Éstos, junto al director del centro, formaron el personal encargado del museo. La colección fue concebida desde su inicio, como instrumento de apoyo en las enseñanzas impartidas en el instituto, por lo que tanto su política de adquisiciones, como su presentación y uso, estuvieron determinadas por la función docente. Así, nos encontramos ante un claro ejemplo de museo didáctico decimonónico, donde la función como complemento educativo, que reúne fondos ilustrativos de las disciplinas a transmitir al alumnado, determinan las características que aún hoy posee esta unidad expositiva. Uno de los principales promotores del museo fue el catedrático en agronomía, D. Melitón Atienza, quien entre 1877 y 1879 comienza las gestiones, conjuntamente con el entonces director del centro, D. Ramón Iváñez (sic), para reunir fondos económicos con los que poder iniciar la compra de las colecciones, formadas en aquel momento por modelos de maquinaria agrícola en miniatura y materiales de apoyo a sus clases en agricultura. Según un documento fechado el 22 de mayo de 1880, la compra de las colecciones se había iniciado en 1878, cuando la Excma. Diputación Provincial de Málaga otorga un crédito de cinco mil pesetas al Instituto para la formación de un "Museo Agronómico", que se ampliaron en 1880 con dos mil quinientas pesetas más aportadas por el Excmo. Ayuntamiento de Málaga. Desde esta fecha, D. Melitón Atienza comienza a reunir una serie de modelos a escala de innovaciones técnicas en la agronomía decimonónica, adquiridos en Francia en su mayoría. Por su parte, D. Cesareo Martínez y Aguirre, catedrático en Ciencias Naturales del Instituo, comienza a reunir un "Gabinete de Historia Natural" como apoyo a su disciplina, el año 1882, del que actualmente se conserva en el museo su libro de registro.  |
Ambas colecciones debieron encontrarse separadas, ya que no conservamos libro de registros de la colección agronómica, y en el libro del "Gabinete de Historia Natural" no encontramos referencias a la anterior. El 3 de Febrero de 1879, sin embargo, se procedió a la supresión de las enseñanzas en Perito Mecánico y Químicas, y posteriormente de Agrimensor y Tasador de Tierras, en el Instituto Provincial, y el 16 de febrero de 1887 el Ministro de Fomento confirma los cargos de Catedráticos a los profesores de institutos dedicados a la Segunda Enseñanza, así como la designación del primer Director Titular de la Escuela Elemental de Comercio de Málaga. Por ello, una vez suprimidas las enseñanzas agronómicas en el Instituto Provincial de Málaga, la colección se reúne bajo la cátedra de Ciencias Naturales, abandonándose la adquisición de colecciones para el "Museo Agronómico", que debió desaparecer como tal hacia 1882, fecha del libro de inventario antes citado, y sólo subsiste como tal el "Gabinete de Historia Natural", que comenzará un nuevo período de expansión desde este año, dedicándose a él todos los fondos económicos que para la formación de colecciones dispuso el centro. Hubo un cierto frenazo en los años del cambio de siglo, pero la colección siguió creciendo cuando se hace cargo de ella el catedrático D. Luis Muñoz-Cobos Arredondo, quien retoma la anotación de nuevas adquisiciones en el libro de registros anteriormente mencionado, desde el año 1912. Tras la Guerra Civil, se procede a la división del Instituto Provincial en dos secciones, el Instituto Provincial Femenino, que sigue ocupando el antiguo edificio, y el Instituto Provincial Masculino, que se traslada a otra sede, hasta quedar albergado en 1961 en su actual emplazamiento en la avenida de Martiricos, donde se han instalado las colecciones del centro. El Instituto Provincial de Málaga se ubicó en 1848, año de su creación, en el antiguo convento filipense de calle Gaona, del que aún se conserva no sólo las dependencias conventuales, sino su iglesia, actual parroquia de San Felipe Neri y de la Santa Cruz. El origen de esta construcción se remonta a una antigua casa-palacio que poseía el conde de Buenavista, donde pensaba retirarse una vez que abandonase su actividad pública, pero que cedió a la congregación de los filipenses hacia 1739. El palacio del siglo XVII, fue ampliado en el siglo XVIII por el arquitecto Felipe de Unzurrúnzaga, y la actual construcción general del Instituto de Bachillerato, con patio central, a la que se accede desde calle Gaona, se construyó anexa al núcleo palaciego en este siglo, por el obispo D. Juan de Eulate Santacruz, obra de los maestros Tomás de Valenzuela y Joaquíh Daniel, realizada entre 1750 y 1753. Esta Casa de Estudios filipense fue cedida en 1846 para la instalación del Instituto Provincial de Málaga, y en ella, desde 1848, quedaron ubicadas las enseñanzas antes aludidas, de las que aún se conservan en sus sótanos algunos ejemplares adscritos a las colecciones de la Escuela de Náutica. En este edificio estuvieron las colecciones hasta 1939, fecha en la que se procede a la separación por sexos de los alumnos del instituto, quedando en el edificio histórico el Instituto Femenino "Vicente Espinel", conocido popularmente como Gaona, y trasladándose el Instituto Masculino, con el que se mudaron la mayoría de las colecciones. Entre los años 1954 y 1955 se construyó en los terrenos de la actual Avenida de Martiricos, un edificio nuevo con proyecto del arquitecto Miguel Fisac Serna, fechado en 1953, donde se inauguró el Instituto de Enseñanzas Medias Masculino "Nuestra Señora de la Victoria" en 1961. El edificio, uno de los ejemplos más llamativos en Málaga de la arquitectura internacional de estos años, planteó un avance en materia de construcciones docentes, donde se diseñaron distintos módulos-tipos que se unieron con galerías, dejando en sus intersecciones amplios espacios ajardinados, que se introducían en las aulas y seminarios a través de grandes paramentos acristalados, actualmente desaparecidos en su mayoría, siendo sustituidos por muros con ventanas mucho más pequeñas y protegidas con rejas, que han desfigurado casi por completo el proyecto no sólo arquitectónico, sino docente de Miguel Fisac, como fue su propuesta de integración entre espacio interior - exterior, siguiendo las corrientes pedagógicas entonces en boga, donde los espacios ajardinados en conexión con los interiores de las aulas -con su aporte de luz, color y serenidad- y el empleo de formas arquitectónicas renovadoras, estaban en función de un nuevo proyecto docente, hoy casi perdido. Dentro de este edificio se instalaron las colecciones, ocupando dos salas separadas en la primera planta del inmueble, entre el aulario y los laboratorios de los que dispone el centro. De éstas, sólo la destinada a la colección de Ciencias Naturales es practicable, mientras que la destinada a la colección agronómica y de material pedagógico del centro se concibe aún más como un depósito, que como zona de exposición. Si accedemos por la Avenida de Martiricos, y tras atravesar el amplio vestíbulo del Instituto de Bachillerato, encontramos frente a él un largo pasillo, al final del cual se encuentra la sala destinada a albergar el Museo de Ciencias. En la sala rectangular se disponen dentro de vitrinas numerosísimos especímenes del mundo natural, divididos en grandes campos zoológicos: insectos, moluscos, ictiología, saurios, mamíferos y aves. Las primeras vitrinas se dedican a la exhibición de la colección de malecología (conchas y moluscos), y de insectos, dentro de las especies invertebradas. Entre éstas, destaca en la vitrina cuarta, el Limulus Polyphenus o "cangrejo cacerola", como lo llamamos por su forma los españoles, expuesto dentro de un módulo cilíndrico de cristal en suspensión de alcohol, donde se muestra su evolución desde ova, pasando por su estado larvario y juvenis, hasta su etapa adulta. Este ejemplar de merostoma, que constituye un grupo muy pequeño de los artrópodos marinos, sólo está representado por esta familia de limulus, cuyas especies se encuentran en las Antillas, Japón, Filipinas y Molucas, siendo restos vivos de una especie que fue bastante abundante y mucho mayor de tamaño en la era primaria, por lo que quizá podemos hablar de un fósil vivo. Junto a él se exponen otros especímenes marinos, como las estrellas y erizos de mar, del tipo de los equinodermos, interesantes si apreciamos los modelos realizados como material docente sobre el organismo interior de estos celomados marinos, llamados así por su estructura de simetría radiada. Entre los vertebrados que podemos contemplar en este museo, encontramos la colección ictiológica, anfibios, saurios, aves y mamíferos. De la colección ictiológica del museo, alojada en la vitrina numero cinco, encontramos una variedad de pez cartilaginoso abundante en nuestras costas, la pintarroja o pez lija, cuyo nombre científico es Scylium canícula, tiburón que sólo se alimenta de pequeños peces, así como de crustáceos o moluscos. Podemos observar que este pequeño tiburón, de fiero aspecto pero inofensivo, tiene una forma aerodinámica perfecta para desplazarse por el seno del mar, ofreciendo en su navegación la mínima resistencia. De la misma familia podemos contemplar otros ejemplares de tiburones. En las vitrinas sexta y séptima podemos contemplar numerosos ejemplares de anfibios y reptiles (saurios), desde la rana común, hasta especies procedentes de otras zonas del planeta. Quizá más interesante, por ser la más numerosa y mejor representada del reino natural, con unos trescientos cuarenta y siete especímenes, son las aves, expuestas en las vitrinas centrales de la sala. Entre las aves exóticas más llamativas encontramos ejemplares del Ave lira y el Ave fiel Paraíso, ambas procedentes de las áreas tropicales, donde destaca el rico colorido y variedad de formas de su llamativo plumaje, sobre todo del ave del paraíso por la exhuberancia de las plumas de su cola y el collar de plumas de su cuello. Entre las aves en peligro de extinción que encontramos en la colección destaca el Quebrantahuesos,, especie hispánica de ave carroñera de la que cada vez quedan menos especímenes, así como el Torillo. Y por último, entre las aves extrañas, encontramos la Cigüeña negra, bastante infrecuente en nuestro país, el Morito, el Tarro Canelo, la Focha Cornuda o la Malvasía, así como algunos ejemplares de aves corredoras. Las últimas vitrinas adosadas a los muros muestran mamíferos, con gran variedad de especies, entre las que destaca por su atractivo mórbido la colección de fetos conservados en formol, con la presentación de un feto humano y de algún otro vertebrado. Esta sección zoológica es la única expuesta, y que conforma el Museo de Ciencias, ya que la sección de "Botánica y Geología", en otra sala próxima en el mismo pasillo de la planta baja, frente a los laboratorios del instituto, se encuentra aún sin clasificar y su disposición se asemeja más a salas de depósito, que a áreas de exposición pública. En esta segunda sección se conservan los modelos de maquinaria agraria del antiguo "Museo agronómico", en un magnífico estado de conservación, así como fósiles, minerales, rocas y algún otro material didáctico que con el tiempo ha quedado relegado a esta sala, que podría constituir una sección muy instructiva de los materiales pedagógicos y usos educativos de nuestra historia docente en los dos últimos siglos. |