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Plumilla de Algarrobo

Algarrobo, municipio de la Provincia de Málaga, Partido Judicial de Torrox, está situado en las faldas de dos colinas, casi unidas, inmediatas al Río Algarrobo, que en la antigüedad y hasta fines del siglo pasado recibió el nombre de río Frío, el cual a través de una cañada va a desembocar al Mediterráneo.

Para conocer este bello pueblo hay que dejar poco más de 3 kms. la Ctra. N-340 y adentrarse por la carretera comarcal MA-103.

Circundado por el Río Algarrobo y el Río Seco, estos lugares fueron desde épocas remotas asiento de los pueblos más dispares, como testimonian los restos encontrados en las recientes excavaciones llevadas a cabo por los profesores Schubart, del Instituto Arqueológico Alemán y Niameyer de la Universidad de Colonia, junto a un equipo de científicos germanos y españoles, que desde el año 1.967 vienen realizando trabajos de investigación en la zona de Trayamar, Colina del Morro de Mezquitilla y en la desembocadura de Río Vélez.

En el lugar de Trayamar, había ya tradición de existencia de ruinas y restos de la civilización fenicia. Cerámica del bronce tardío y una Necrópolis paleo-púnica, prueban la antigüedad de la factoría fenicia, origen del poblado, que estaba sobre lo que era la línea costera.

Los recientes estudios del equipo germano-hispánico realizado junto a descubrimientos anteriores de tumbas dañadas por la roturación de terrenos, han permitido el hallazgo de una nueva tumba que los profesores alemanes catalogan como uno de los restos fenicios más importantes de los exitentes en Occidente. Los señores Schubart y Niameyer han realizado otros estudios en el Cerro de Trayamar, ejecutando prospecciones con resultados halagüeños. Según los mismos señores, existió en tal lugar una ciudad ibérica o de la última época de la Edad del Bronce, en la parte alta. Bajo ella hay restos de ciudades fenicias de los siglos VII y VI a. C. Mantienen la teoría de que los fenicios bien pudieron formar una factoría bajo el ya existente poblado indígena o bien los indígenas se fusionaron más tarde con los visitantes, ya que en la zona alta se han hallado estratos modernos en los que se ven restos claros de civilizaciones fenicias sobre los de la antigua villa. Su construcción es coincidente con la de Cartago y la de otras factorías de la costa meridional española.

Se han encontrado objetos de cerámica con inscripciones que actualmente son objeto de estudio por peritos especializados en la materia, así como restos púnicos encontrados en varios estratos, pero confusos con los fenicios de Occidente.

Durante la dominación cartaginesa el establecimiento fenicio quedó en la oscuridad. Son imprecisamente conocidos tales hechos y es de suponer que con los estudios que se están realizando puedan aclararse muchos conceptos nebulosos de tales civilizaciones. Los profesores Shubart y Niameyer han encontrado también restos griegos, que no se sabe si fueron traídos por los propios fenicios, comerciantes empedernidos, de las islas o península helénica; o bien por expediciones mercantiles griegas. Se trata preferentemente de objetos cerámicos. Se han encontrado también restos de la época romana, pero tanto unos como otros no son estudiados por el equipo germano-español, que han centrado sus trabajos en la civilización fenicia.

Más tarde, los romanos dieron nueva vida al antiguo poblado fundando una colonia un poco más al este, la cual tuvo una vida pacífica y próspera. A la caída del Imperio Romano de Occidente y con las invasiones germánicas, la vida de la colonia sufre un nuevo lapsus. Huyendo de los invasores, un núcleo de hispano-romanos se dirige más al interior buscando el refugio de las colinas cercanas, en donde se establecieron. El nuevo poblado llevó una vida lánguida durante la época visigoda.

Con la llegada de los árabes recobra de nuevo esta zona su apogeo. Sus primeros pobladores islámicos fueron los Beni Tumi linaje de los primitivos musulmanes que también poblaron la provincia de Argel. Establecidos en un lugar llamado Bentomiz, de donde tomó el nombre la sierra y fortaleza o castillo existente en dicho lugar; entre otros pueblos colindantes está enclavado Algarrobo.

Estos pobladores señorearon y dominaron durante bastante tiempo estas tierras, alcanzando sus dominios hasta Sierra Tejeda, lindante con la primera y que debe su nombre a la abundancia de "Tejos" que en ella había, árboles muy parecidos al ciprés, altos y rectos, de madera similar al pino, que se aprovechaba para el enmaderdo de las casas.

En toda la sierra de Bentomiz y sus alrededores poblaron los árabes muchos lugares, entre ellos, el de Algarrobo, en su ubicación actual, y en todos vivieron prósperamente durante mucho tiempo con la cría del gusano de seda, cultivando sus tierras, siendo esta actividad la base de su economía. Además de la seda, las pasas, los higos y las almendras que por su calidad eran muy apreciadas, ejercían la actividad de la pesca.

Allí convivían muladíes, mozárabes y un pequeño núcleo de judíos. El comercio era muy activo, tanto en sus productos agrícolas como pesqueros, por su proximidad a la costa; como en industrias artesanas, tales eran la albaldonería, herrería, tiendas y abacerías. Tenían gran actividad con los vecinos de otros enclaves o sus contornos.

Con la Reconquista, los moriscos quedaron en libertad pero por tomar parte anteriormente en la sublevación fueron expulsados, repoblándose Algarrobo con cristianos viejos y familias procedentes de otras regiones.

Según la tradición y de notas tomadas del libro "Málaga, Provincia Francesa", de Grasset, Alagarrobo fue mandado quemar por las tropas de ocupación francesa. Un grupo de vecinos al frente de un tal Segovia, aniquiló a una patrulla francesa que venía desde Cómpeta, en un lugar denominado Cuesta de Cómpeta. El grupo que mandaba Segovia preparó una emboscada a la patrulla francesa, compuesta por quince o veinte hombres, dando muerte a todos los componentes de la misma. Informado el Comandante de las fuerzas francesas en Vélez-Málaga, dio orden de que se mandara quemar el pueblo, hecho que se pudo evitar gracias a las gestiones de unos representantes del municipio que estuvo condicionado a que en el plazo de veinte horas debería estar en su poder el escrio de gracia para que no se cometiera tal acto concedido por el Gobernador francés de Málaga.

Cuenta la tradición que el vecino de Algarrobo, portador de los escritos para Málaga, reventó dos caballos en el cometido de su misión.


Ver también en el municipio
 Cultura de Algarrobo  
 Información general de Algarrobo  
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