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| 2.4. La cueva y la biología |
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La flora y vegetación del entorno de la cueva es sumamente interesante por
encontrarse en las proximidades dos elementos naturales como son, la Reserva
Nacional de Caza de las Sierras de Tejeda y Almijara, y el Paraje Natural de los Acantilados de Maro y Cerro Gordo. La vegetación potencial, es decir,
la que se desarrollaría si el hombre dejase de alterar e influir en los
ecosistemas vegetales, es la de un encinar de tipo mediterráneo.
Dentro de la Flora, se dan especies de interés paisajístico, endémicas o de
interés corológico. Aparecen comunidades mediterráneas con árboles, arbustos y
matorrales con el Pino Carrasco, Pino Piñonero, Cocoja, Sabina Negra, Aladierno,
Espino, Jara, Enebro, Encina, Pringosa, Acebuche, Adelfa, Labiérnago, Caléndula,
Esparraguera, Espárragos Trigueros, Esparto, Palmito y Zarzaparrilla,
etc.
En cuanto a los endemismos, hay una gran variedad, desarrollándose endemismo
bético con Nevadilla Perenne, endemismo ibérico con Zapatitos de la Virgen,
endemismo ibero-norteafricano con Pacífica Mayor, Genista y Bolina, endemismo
sudibérico con Conejillos, Clavellina Malagueña y Escobón Malagueño, endemismo
malacitano con Carraspique y Pinito de Flor, endemismo de las Sierras de
Almijara y Nerja con Vulneraria Almijarense, y endemismo malacitano-Almijarense
con Cardillos.
| La vegetación de la cueva |
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Aunque el interior de la cueva no es el medio más idóneo para el desarrollo
de la vida vegetal, hay que señalar que con el impacto humano, se han
introducido en la misma determinadas especies de musgos, algas y líquenes, que
de alguna manera rompen la primitiva uniformidad del interior de la cavidad.
Dadas las características físicas de la entrada, no existe un gradiente de
iluminación, por lo que en muy poco espacio se pasa del exterior al interior
totalmente oscuro. Las condiciones actuales de iluminación, que han permitido el
desarrollo de vegetales en el interior de la cueva, son totalmente artificiales,
por lo que las especies pueden considerarse extrañas al componente biótico
natural de la Cueva.
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Tras el análisis de las muestras recogidas, según iluminación, humedad, sustrato
y temperatura, los grupos de vegetales encontrados en el interior de la cavidad
corresponden a Musgos, Líquenes, Algas Verdes y Algas Verdes-Azuladas, siendo
variables las proporciones de cada especie, dependiendo de los gradientes de
luminosidad y humedad, por tanto la ausencia de energía lumínica es el factor
determinante de la no aparición de vida vegetal en el interior de la Cueva, ya
que el componente biótico encontrado ha sido introducido con posterioridad al
descubrimiento.
La composición florística va a variar fundamentalmente por la proximidad al
emisor de energía y por lo tanto la temperatura, el grado de inclinación,
calidad de sustrato, el aporte hídrico y la calidad atmosférica, así pues los
vegetales son indicadores o mecanismos naturales del grado de contaminación de
áreas determinadas. Desde hace 10 años se vienen realizando estudios cualitativos y cuantitativos de las zonas de
flora verde, en forma de las llamadas "manchas de fieltro", tanto de las paredes
como en formaciones de estalactitas. Estos estudios se han realizado observando
tanto las modificaciones estacionales, como también teniendo en cuenta las
cifras de visitantes y los períodos de iluminación.
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| Los microorganismos de la cueva |
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Cada especie biológica prospera en su medio ambiente mientras las condiciones
son favorables para su desarrollo. Cuando se produce un cambio físico o químico,
como un aumento de temperatura, disminución de humedad o incremento del sustrato
orgánico, como ocurre en el interior de la Cueva, hace que las condiciones de
crecimiento sean más favorables a otras especies. El organismo que estaba bien
adaptado a las condiciones ecológicas iniciales, cede su lugar a un organismo
mejor adaptado. Por eso los factores ambientales tienen un papel selectivo sobre
las poblaciones animales, vegetales o microbianas.
En el interior de la Cueva no se puede hablar de la existencia de suelos
propiamente dichos, pues lógicamente no aparecen los factores que son necesarios
para la génesis y desarrollo de tales suelos, sin embargo se han hecho,
igualmente, estudios y análisis de muestras recogidas especialmente en las
galerías turísticas, con el propósito de observar la posible degradación de los
mismos, generada por el aporte de materia orgánica y proliferación de
microorganismos a partir de elementos exógenos.
El nitrógeno es una sustancia clave para el crecimiento microbiano y por
ende, para la degradación de materia orgánica, aunque en la cueva no sobrepasa
el 0,46%, éste puede proceder de diferentes medios, del drenaje de aguas
nitrogenadas superficiales, de la propia atmósfera y del aporte de material
orgánico, aunque el único aporte natural que debería tener la Cueva, sería el
generado por la fauna Murcielagina.
La afluencia de visitantes también produce contaminación biológica, ya que al
aumentar el número de visitas, se incrementa la materia orgánica del suelo en
los puntos de paso obligado, mientras que en los demás puntos permanece
prácticamente invariable, así pues los aerobios totales por gramo de suelo
aumentan al incrementarse la afluencia de turistas.
De las muestras recogidas en la cueva se ha podido observar una abundante
entomofauna, entre ellas diferentes especies de araneidos, polillas y
ortópteros, de una gran sensibilidad a variaciones del medio ambiente, por
último queda también patente la abundancia de hongos en la cueva con distintos
tipos de mohos; estos organismos son formas biológicas adaptables a medios muy
severos y de los primeros colonizadores de la mayoría de ecosistemas.
Fuente: Dto. de Biología Celular de la Universidad de Málaga. Dto. de Biología Vegetal de la Universidad de Málaga.
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