| 2.4. Otras leyendas y curiosidades |
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En relación con la Cueva del Tesoro hay una serie de leyendas y curiosidades
que forman parte de la tradición de estos pueblos marineros de la costa
mediterránea. De entre ellas destacamos, la historia del suizo que dio
nombre a la Cueva durante años, Antonio de la Nari, posiblemente un
licenciado de la guardia walona de los Reyes, al igual que la de su paisano
Benedicto Mol, descrito por el inglés George Borrow (llamado D. Jorgito
en España) en su obra « La Biblia en España», se dedicó
a la busca de tesoros. Atraído por la leyenda de los Cinco Reyes Moros,
vino a Málaga y se dedicó a buscar el tesoro de la Cueva del
Higuerón. Varios escritores de la época dan fe de su trágica
muerte, destrozado por la explosión de un barreno en 1847.
Una leyenda de terror y misterio se extendió por la zona en torno a la Cueva
del Suizo (así llamada desde entonces). Durante la noche vagaba en pena
su alma por las soledades del Cantal Alto. Muchos vecinos atestiguaban
apariciones terroríficas.
Según los estudios de D. Manuel Laza, se sitúa en la Cueva el antiguo Santuario
de la Diosa Noctiluca. Festo Avieno en su poema latino «Ora Marítima»,
cita entre los tres santuarios prehistóricos en el sur de España
el de la diosa Noctiluca en Málaga. Esta diosa de la fecundidad, la vida
y la muerte, era representada por los fenicios en forma de betilo (piedra basta)
en la Tierra, y en los Cielos era la Luna en sus distintas fases. Las monedas
fenicias de Malaka (actual Málaga) representan el culto a esta divinidad
bajo los mismos elementos.
En la Cueva del Tesoro existe una formación pétrea (betilo) que nos
recuerda las características de esta divinidad lunar de la moneda. Esto
hace pensar, junto con la descripción del poema de Fesio Avieno, que
estamos ante el antiguo Santuario de la diosa Noctiluca.
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