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| 2.11.4. Martes Santo |
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Si existe una jornada de la Semana Santa malagueña plenamente
identificada con un barrio de la ciudad, esa jornada es la del Martes Santo. No
se trata de tópico alguno, sino de la espléndida realidad que
conforman las salidas procesionales de tres cofradías que este día
descienden desde el barrio de la Victoria hasta el vértice emocional de
la capital.
Si espectacular es el paso de misterio de Jesús del Rescate, uno de
los mayores tronos que pasean por Málaga, no menos singular e interesante
son las andas de la bellísima Virgen de Gracia, dolorosa cotitular de la
misma Cofradía, cuyo trono es el único realizado en estilo gótico
de cuantos existen en la ciudad. Esta corporación, popularísima
por el hecho de rendir culto a sus imágenes en una capilla callejera
abierta a la calle Victoria, sale al caer la tarde de su casa de hermandad, sita
en la calle Agua, si bien acaso donde luzca más sea a su tránsito
por la Plaza de la Merced y las calles Alamos y Carretería, así
como a su regreso por los alrededores de la Catedral.
No demasiado tiempo después, la no menos espectacular Hermandad
Sacramental de Jesús de la Sentencia y María Santísima del
Rosario en sus Misterios Dolorosos, aunque erigida y establecida en la histórica
parroquia de Santiago Apóstol, volverá a sorprender a los malagueños
con su salida procesional desde su casa de hermandad situada en la calle
Frailes. El primer trono de esta corporación, en el que aparece plasmado
el instante de la condena del Señor por Poncio Pilatos, es sin duda uno
de los misterios más vistosos de cuantos se procesionan en Málaga.
Impresiona el paso de esta cofradía por la Tribuna de los Pobres
y especialmente su regreso por las calles Císter, Alcazabilla y Plaza de
la Merced.
También una entusiasta cofradía ha madurado hasta procesionar
dos tronos en un vivísimo cortejo. Es la Hermandad de Jesús Nazareno del Perdón
y María Santísima de Nueva Esperanza. Procesión que posee el encanto y el atractivo
que sólo pueden ofrecer la más acendrada ilusión y la más firme fe
en el futuro. Merece la pena acercarse en la tarde del Martes Santo hasta la
parroquia de Santa Ana y San Joaquín para contemplar el paso de esta
cofradía joven que se supera año tras año y que tiene el recorrido más largo de
la Semana Santa malagueña.
Antes no obstante, habrá salido de su templo de San Julián la
Cofradía del Cristo de la Agonía y María Santísima
de las Penas, cuyo cortejo serio y distinguido representa el equilibrio hecho
procesión y la mesura hecha belleza plástica. De verdadero
prodigio cabe calificar tanto la salida como la entrada de esta hermandad, cuya
iglesia posee una puerta tan reducida, que obliga a capataces y hombres de trono
a jugarse todo su prestigio de cofrades malagueños apostando en el envite
casi su propia integridad física. Y por si fuera poco lo narrado, la
estación catedralicia de esta corporación resulta tan ejemplar
como hermosa y tan poética como evocadora.
Por su parte, la otra margen malacitana del Guadalmedina también en
el Martes Santo tiene su cofradía propia. Así, es el cortejo de
Jesús de la Humillación y María Santísima de la
Estrella el que nos llega desde la parroquia de Santo Domingo. El Señor
lo hace sobre un trono tallado en caoba a primeros del presente siglo y que es
el más antiguo de cuantos se procesionan en Málaga. La Virgen de
la Estrella, asimismo, también navega entre la marea humana de esta
jornada en otro vistoso trono de oscura madera y plata batida, si bien es la
pena honda de su diciochesca cara de nácar la más bella luz que
ilumina la madrugada cernida sobre la Alameda Principal o el Puente de la
Esperanza.
Y por fin, aguardada por los malagueños en multitud y calle a calle,
como corresponde a una de las imágenes de la Virgen que concitan una
mayor devoción popular, Reina indiscutible e indiscutida del barrio de la
Victoria y por ende del Martes Santo, Azucena malagueñísima por
puramente victoriana, la Virgen del Rocío, conocida como "la Novia
de Málaga", culminará las procesiones de esta noche al seguir
bajo su palio de malla argéntea la vía dolorosa que recorre su
Hijo, Jesús de los Pasos en el Monte Calvario, cuyo trono ha venido a
convertirse en una de las más hermosas joyas neobarrocas de cuantas
pueden contemplarse en la ciudad.
El tránsito de esta hermandad por la calle Carretería y la "Tribuna
de los Pobres" tanto como el encierro de sus tronos en la Plaza de la
Victoria son citas imprescindibles para quienes deseen conocer de verdad la
esencia de la Semana Santa malagueña.
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