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| 2.8. Símbolos de Historia |
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Pocas entidades como las cofradías son tan celosas de
su historia y tradiciones. Durante siglos las hermandades han
sabido conservar sus raíces y mantener vivo su lenguaje plástico,
actualizándolo acaso en lo accesorio pero conservándolo incólume
en lo esencial. Así, cuando algo se perdió por mor de las
convulsiones sociales, pronto se rehízo, y si algún elemento fue
destruido, pronto se repuso. Tal continuidad, hija de la constancia
que sólo alienta la fe, ha permitido a las cofradías conectar con
el pueblo a través de una simbología procesional cuyo significado,
transmitido de generación en generación, es ya conocido de manera
cuasintuitiva por los malagueños.
La historia de la revelación cristiana, dogmas de fe
y piadosas creencias encuentran en la expresión barroca que utilizan
las cofradías un medio idóneo para su entendimiento y natural
aceptación por el pueblo. Dogmas de tan compleja formulación
teológica como la Inmaculada Concepción de María o de tanta
contestación histórica en el seno de la cristiandad como la suprema
autoridad del Papado, por citar dos ejemplos, son fácilmente
asimilados por los malagueños por el simple hecho de contemplar en
las procesiones de Semana Santa y en manos de nazarenos insignias
como el "Simpecado" o la "Bandera Pontificia".
Así, no sólo las imágenes sagradas a las que las
hermandades rinden culto, sino los tronos en que éstas son
procesionadas y también el amplio catálogo de enseres que forman
en los cortejos, se convierten en instrumentos catequizadores de
primer orden o, si se quiere, en elementos utilísimos para la
difusión de la cultura católica. Y ello porque desde la "Cruz
de Guía" que abre toda procesión hasta la
"Cruz Parroquial" que debe cerrarla con el preste, las
insignias de la comitiva procesional están cargadas de
significaciones teológicas, litúrgicas o históricas.
La "Cruz de Guía", símbolo primero del
cristianismo, marca el camino de los cofrades y avisa a quienes
lo contemplan de la naturaleza del cortejo. El "Senatus",
a veces resumido en las siglas "SPQR", abreviatura de la
leyenda "Senatus Popolus Que Romanus" (El Senado y el
Pueblo Romano), explica la identidad del poder que condenó a Cristo.
La "Bandera de Pasión", habitualmente de colores morada y
negra, explica que la redención de los hombres se logró mediante
la pasión y muerte de Cristo.
El "Libro de Reglas" señala que la cofradía
se rige por unas normas o estatutos propios, aunque sujetos a las
leyes eclesiásticas. El "Guión", bandera enrrollada a un
asta que presenta en su centro el escudo de la corporación,
habitualmente flanqueado por mazas, es la enseña distintiva de
la hermandad. La "Bandera Sacramental" narra, en algunos
casos, el carácter de la institución como singular adoradora de la
Santísima Eucaristía. La "Bandera Concepcionista",
tradicionalmente de colores blanco y celeste, y el
"Simpecado", estandarte en cuyo centro figura una pequeña
figura de la Inmaculada de talla u orfebrería, proclaman la fe de
la cofradía en el dogma Inmaculista, así como el
"Mediatrix", de similares características, lo hace sobre
el dogma de la Mediación Universal de María. En las hermandades que
poseen tal título, la "Bandera Pontificia", de colores
blanco y amarillo, explica la especial adhesión de la corporación
al Romano Pontífice. La "Cruz Parroquial", de pequeño
tamaño y portada por un acólito al final del cortejo, sirve para
señalar a qué parroquia pertenece la cofradía, así
como que su cortejo sale a la calle bajo los auspicios de la
autoridad eclesiástica.
Otras insignias tradicionales, aunque con significado
sólo histórico, son también, entre otras, las "Bocinas",
trompetas mudas de gran tamaño de las que cuelgan paños profusamente
bordados, vestigio de las llamadas "Trompetas de Lamento"
que en centurias precedentes eran hechas sonar por penitentes. Del
mismo modo, las "Mazas", que acompañan al Guión a imitación
de las que flanquean a los pendones oficiales de las villas y
ciudades, como también los bastones y varas de los nazarenos
"mayordomos", que son los cargos bajo cuya responsabilidad
marcha la procesión.
Sin categoría de insignias, pero con profundo valor
catequético y litúrgico, los cirios que portan los nazarenos
simbolizan su fe, así como las llamas encendidas la luz que dicha
fe aporta al mundo, en tanto que las cruces que cargan muchos
nazarenos expresan el testimonio de su penitencia.
Si las insignias expuestas son comunes con ligeras
variantes a todas las cofradías andaluzas, además existen en Málaga
algunas genuinas y propias. Entre éstas cabe citar los
"Estandartes del Cristo y de la Virgen", en los cuales
se presentan, respectivamente, retratos de las imágenes sagradas a
que concretamente rinde culto cada cofradía; las
"Lancillas" o "Quita sangres", que son unas
pequeñas banderolas de color negro, portadas boca abajo por nazarenos
en señal de duelo, y con las que, simbólicamente, se limpia del suelo
la sangre de los otrora disciplinantes.
Especial mención merecen las "Campanillas",
que son portadas y hechas sonar también por nazarenos, y mediante
cuya distribución entre los diversos segmentos de la procesión se
ordena andar o parar, según convenga en cada ocasión, a la cabeza
del cortejo. Famosos son los toques de "pique y
"contrapique" (tres repiques largos para andar; dos
repiques cortos para parar) mediante los que transmiten sus órdenes
los "mayordomos campanilleros" de los distintos tramos.
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