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  2.9. Altares en movimiento
Símbolos de Historia Obras de arte   14 de 83    Málaga capital Índice
Nazareno de los pasos en el Calvario

Si las imágenes titulares de las cofradías reciben culto diariamente dentro de los templos en capillas y altares, también cuando tales esculturas sagradas son procesionadas por las calles lo son sobre altares móviles. Estos altares movibles, en los que habitualmente se plasman escenas de la pasión de Cristo o de la corredención de su Madre, reciben la denominación genérica de "pasos", según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. "Paso", pues, es el conjunto formado por la imagen sagrada más las andas sobre la que ésta es procesionada, con independencia del tamaño o del valor artístico de tales andas.

Pues bien, si la denominación de "paso" es la adecuada y correcta para expresar el concepto señalado en cualquier lugar de nuestro país o el continente latinoamericano, los malagueños han querido ir más allá y han devenido en llamar "trono" a lo que en puridad se llama "paso". Ello se explica porque en la capital malacitana, como en Vélez-Málaga de donde originariamente procede el vocablo, desde antiguo, se ha llamado "trono" a las andas sobre las que son portadas las imágenes y asimismo, por extensión, esta palabra ha terminado por englobar el concepto del conjunto formado por la imagen sagrada más sus andas procesionales.

Nazareno del Paso

El uso de la palabra "trono", por otra parte, parece más que idóneo para las andas si se considera que las efigies sagradas que han de marchar sobre ellas representan a personas de más que reconocida Realeza. Cristo es el Rey de reyes y su Madre es Reina del Cielo coronada por la Santísima Trinidad. En consecuencia, los malagueños demuestran poseer una fina sensibilidad para otorgar a Jesús y María las andas que les corresponden, "tronos", a la hora de ser procesionadas sus imágenes.

No obstante lo narrado, conviene no olvidar que los tronos, con independencia de su riqueza artística, tan sólo son altares susceptibles de ser transportados y como tales son piezas del todo subordinadas a las imágenes; no en vano, hasta bien entrado el siglo XIX, los tronos malacitanos eran simples peanas grandes con forma de carrete, según el canon marcado desde la cercana Antequera. Por ello, desde los orígenes de las procesiones malagueñas y hasta la época de nuestra postguerra civil, los pasos, es decir las imágenes sobre sus tronos, siempre salieron del interior de los templos. Ciertas desavenencias entre el clero y los cofrades en dicha etapa de nuestra historia provocaron que, desgraciadamente, los tronos empezaran a montarse fuera de las iglesias, bajo "tinglados" de palos y toldos de los que aún perviven algunos ejemplos, y que, consecuentemente, las imágenes iniciaran y finalizaran sus recorridos extramuros de sus templos.

Con el tiempo, especialmente durante las dos últimas décadas, las cofradías han vuelto a salir de nuevo desde el interior de las parroquias cuando el tamaño de sus tronos así lo permite o han recurrido a la construcción de casas de hermandad y museos de tronos para solventar el problema.

Virgen Reina de los Cielos

Los pasos, por otra parte, pueden clasificarse en varios grupos y en función de su tipología. Son "pasos de misterio" aquellos en los que la imagen de Cristo aparece rodeada de varias figuras. Son pasos de "Nazareno" aquellos en los que Jesús carga con la cruz y son pasos de "Crucificado" los que muestran al Señor crucificado y sin otras figuras alrededor. Al margen, se sitúan los "pasos de palio" en los que indefectiblemente marcha una imagen de la Virgen, ocasionalmente acompañada de la efigie de San Juan Evangelista.

Interesante, por cierto, es el origen y evolución del uso del palio. El palio, como elemento procesional, representa un símbolo de respeto de cuyo uso, en principio y según la tradición litúrgica, sólo era acreedor Jesucristo Sacramentado en las procesiones eucarísticas. Sin embargo, en el siglo XVI algunas cofradías comenzaron a procesionar a sus imágenes de Cristo primero seguidas del "palio de respeto" y luego directamente bajo palio, uso que, curiosamente, poco más tarde, en el siglo XVII, sería abandonado para ser trasladado a las imágenes de la Virgen dolorosa y en lo que bien podría considerarse como una interpretación popular y genuinamente andaluza de la distinción de los grados de culto debido que la teología católica acuñó siglos atrás.

Capilla vocal ante la Virgen de las Penas

Así, según tales postulados teológicos, el culto tributado a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, alcanza el máximo grado o latréutico, mientras que el culto a los santos posee grado menor o dulía, y el culto a la Virgen un grado superior al de los santos pero inferior al de la Trinidad, el llamado de hiperdulía. Según lo expuesto, el pueblo andaluz, acaso de forma meramente intuitiva, ha querido distinguir a la Virgen cobijándola bajo el palio en principio sólo reservado a Jesucristo Sacramentado, y ello tal vez al colegir que María, Madre terrenal de Cristo, albergó en su vientre el primer y auténtico Sagrario de toda la historia.

Con el transcurso de los siglos, los pasos fueron ganando en complejidad y los tronos en tamaño y riqueza, construyéndose tales tronos en madera tallada y sobredorada, en plata o alpaca repujada e incluso en bronce, mientras el estilo barroco triunfaba entre las cofradías y trascendía hasta el punto de erigirse en una forma de concebir cuanto al exorno de las imágenes y del conjunto de los pasos concierne, tal y como en nuestros días puede fácilmente comprobarse.

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