| 3.2.10. Cuevas de San Marcos |
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De frontera natural con la provincia de Córdoba, esta localidad norteña
comienza a desarrollar su historia penitencial en del siglo XVII. La primera
hermandad de su Semana Santa es la de la Santa Cruz, pasando a denominarse como
cofradía de Jesús Nazareno en el siglo posterior. Esta institución
se encargaba no sólo de los cultos y salidas, sino también de la
representación viviente o Paso.
A comienzos del pasado siglo se funda la Venerable Hermandad de Servitas de
Nuestra Madre y Señora de los Dolores, y tenía como particularidad
que el hermano mayor debía ser el párroco. Estas dos instituciones
perdieron todo su patrimonio en la contienda, por lo que debieron de reconstruir
todo su ajuar devocional y artístico, incluidas las imágenes.
No será hasta 1990 cuando se organice otra hermandad de nuevo cuño
en esta villa: la Real Hermandad Sacramental de Nuestra Señora y Madre
María Stma. de la Esperanza, Auxilio de los Cristianos. Esta creación
constituye el grado de vitalidad alcanzado en el movimiento cofradiero de
Cuevas.
En el contexto antropológico, cabe destacar una tradición ya
perdida titulada "salto de la Virgen". El Domingo de Resurrección,
los soldados romanos que acompañaban a la procesión solían
poner sus lanzas en el suelo, y los portadores de las andas de Nuestra Señora
de Gracia, imagen de gloria que solía salir esa fecha, realizaban un
salto por encima de las lanzas; esto se repetía en diferentes momentos de
la procesión. Otros rituales perdidos fueron el de la bendición
del Nazareno en su recogida y la presencia de un apostolado con máscaras
y atributos en la procesión de Padre Jesús.
La gastronomía semanasantera ocupa un papel destacado. Destaca el
potaje de garbanzos condimentado con hierbabuena, guindillas y cáscara de
naranjas; en la repostería citaremos el "arroz azul" o arroz
con castañas, que se preparaba hervido con canela, castañas,
clavo, pan frito, azafrán en hebra y endulzado con arrope.
El calendario procesional se abre el Domingo de Ramos con la salida bajo
palio de la Virgen de la Esperanza, obra de Salvador Guzmán Moral (1989).
Destaca por el modo de interpretar las andas procesionales ya que se trata de un
auténtico paso de palio, llevado con costasoleros al más puro
estilo hispalense.
La Cofradía de Padre Jesús se erige en una verdadera fusión
de titulares pasionistas procesionados el Jueves y Viernes Santo. En el primer día
figuran las imágenes del Nazareno (obra de Martín Simón,
1936), Jesús Amarrado a la Columna (talleres salesianos de Sevilla) y
Ntra. Sra. del Mayor Dolor (anónima).
El Viernes Santo se procesiona la imagen del Crucificado y Nuestra Señora
de los Dolores, esta última perteneciente a otra entidad nazarena. La
imagen cristífera se debe al taller de Granada (Madrid, 1957) y la de la
Virgen es anónima (década 1940).
El Cristo Resucitado, titular de la cofradía de Padre Jesús,
completa el discurso procesional en la mañana del Domingo de Resurrección.
Al pie del monte llamado Calvario, se extiende este enclave urbano situado
al norte del mapa provincial.
Ya en el siglo XVII se tienen referencias sobre el fenómeno
procesional. En estos cortejos no sólo iban nazarenos, sino también
otros personajes tales como apóstoles y romanos. Los escasísimos
datos no aportan más luz dado que los archivos parroquiales fueron
destruidos, así como las imágenes y su ajuar en la Guerra Civil.
Tras ella, se devolvieron al culto imágenes de nueva factura y se restauró
la parroquial, ya que quedó convertida en almacén de cereales.
En las últimas décadas el espíritu ascendente de la
Semana Santa ha hecho posible la recuperación de esta secular tradición,
participando todas las clases sociales en este nuevo renacer.
Hacia los años cuarenta, las procesiones salían el Miércoles
Santo, con la imagen del Señor amarrado a la columna; el Jueves Santo con
la misma imagen pero resuelta a la manera de Jesús Nazareno y acompañado
de la Virgen de los Dolores. El Viernes Santo se hacía un Vía
Crucis con un crucificado y por la noche salía el Santo Entierro con la
misma Virgen pero ataviada como Soledad.
Desde el punto de vista antropológico, destacaban las
representaciones vivientes de La Pasión y que gozaban de gran
predicamento en la comarca.
En la actualte;genes son procesionadas en andas de cuatro o
seis varales sustentadas por horquillas. Aquí la mujer ocupa un papel
destacado, ya que sobre sus hombros llevan lhombros llevan las esculturas del Santo Entierro y
Padre Jesús en común trabajo con hermanos del sexo contrario; sólo
los hombres procesionan a la Virgen.
Castillo Lastrucci (1938) fue el autor del Nazareno versus amarrado a la
Columna, mientras que la talla de la Virgen es anónima del siglo XIX. La
imagen del Santo Sepulcro es seriada de los talleres de Olot.
Aunque no hay cofradía constituida, son los propios feligreses los
encargados de organizar las salidas. Estas tienen lugar el Jueves y Viernes
Santo. El primer día sale Padre Jesús con la Virgen de los Dolores
y a la jornada siguiente el Santo Entierro con la misma Virgen pero sin
indumentarias recamadas.
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