| 3.2.2. Antequera I |
 |
|
|
|
|
Ciudad ubicada en una encrucijada de caminos que la convierten en uno de los
principales nudos de comunicación de la provincia y de la Comunidad. La
Semana Mayor cuenta con una serie de elementos diferenciadores que hacen de ella
un bello y armonioso conjunto en el que se entremezclan arte, historia, fe y
tradición. Nueve son las hermandades que realizan estación
penitencial durante la Semana Santa por sus calles, distribuidas a lo largo de
todos sus días. Su rico y centenario ajuar procesional ennoblece el
patrimonio escultórico; éste es de gran valor artístico,
nacido de expertos maestros escultores que se asentaron en la urbe desde el
siglo XVI.
Precisar su origen con exactitud es muy difícil. En las Ordenanzas de
la Ciudad fechadas en 1531, aparece la primera relación de hermandades y
cofradías. Según este testimonio documental, la primera hermandad
que comienza a hacer estación durante la Semana Santa es la cofradía
de la Santa Vera-Cruz en la noche del Jueves Santo. Tras el Concilio de Trento
aparecen nuevas cofradías, siendo muchas de ellas promovidas por las
distintas órdenes religiosas asentadas en la localidad.
En esta tesitura se entiende que durante los siglos XVI al XVIII surgen
dieciocho hermandades penitenciales, algunas de las cuales han logrado
sobrevivir hasta nuestros días.
Su situación geográfica la ha llevado a ser y sentirse
diferente, entendiendo con ello que no se parece a ninguna otra, conservando una
morfología ritual casi única. Desde su implantación, la
Semana Santa ha estado sustentada de una manera manifiesta por unas marcadas
diferencias sociales, que todavía hoy, en mayor o menor medida se siguen
manteniendo. El notorio latifundismo de la Vega, dividía a la sociedad en
patronos y jornaleros, reflejándose esta estratigrafía en la
distribución de responsabilidades dentro de las cofradías; de esta
manera la Semana de Pasión supone un acontecimiento religioso, social y
cultural tremendamente rico en elementos y contrastes.
En Antequera, los pasos o tronos tienen una estructura semejante. Sobre las
andas o parihuelas se dispone una sencilla moldura de madera dorada y con una
decoración muy sobria. Debajo se agrupan los "hermanacos" o
portadores, distribuidos en cortos varales. Las imágenes se encuentran
elevadas sobre peanas, También llamadas "triunfos", bien de
forma piramidal o de carrete (vírgenes) o sobre montes de musgos y
claveles (Cristos). Completa el paso un sugestivo palio de perfil recto en su
cornisamiento y con caídas dobles de bambalinas; su uso no es sólo
privativo para las dolorosas, ya que el Nazareno de la Sangre y el Señor
de la Salud y de las Aguas lo incorporan a su aparato procesional.
Todas las cofradías efectúan su salida desde el interior de
los templos, de ahí su bella estampa en los momentos álgidos de
salir o recogerse.
Los tronos carecen de patas fijas, y por eso en las paradas se utilizan las "horquillas"
como pieza de sustentación del paso durante su estación.
Durante el recorrido procesional hay momentos emblemáticos. Uno de
ellos es la parada que se hace en el hospital, donde cada uno de los tronos se
dispone frontalmente a la puerta, en señal de respeto y ayuda hacia los
enfermos.
Otro momento de gran predicamento es el "correr la vega";
participando en el mismo cuatro cofradías, las que efectúan su
salida el Jueves Santo y dos de las tres que lo hacen el Viernes Santo (la de la
Paz y la del Socorro, conocidas como "la de arriba y la de abajo"). Su
origen es difuso y se ha convertido en una de las estampas más peculiares
de la Semana Santa. Consiste en subir unas cuestas bastante empinadas con el
paso al hombro pero con un ritmo acelerado, subiendo casi en volandas y jaleados
por los cofrades y devotos.
Dentro del cuerpo procesional, destaca la presencia de hermanos tarjeteros
(Viñeros los empleó en la década de los cincuenta),
maceros, celadores y sobre todo los campanilleros de lujo. Estos son niños
de no más de siete años, que lucen una magnífica túnica
de terciopelo bordada en oro con larga cola. Van junto al Hermano Mayor del
trono y su labor consiste en tocar pequeñas campanillas que avisan que el
trono va a comenzar a andar. Lucen, por otra parte, numerosas joyas de la
familia.
 |
Ver también en la provincia |
 |
|
|
|
 |
|
 |
|
|