| 3.3.1. Ronda I |
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Lo accidentado de su orografía y, consecuentemente, la dificultad de
los accesos, han propiciado que en esta ciudad algunas tradiciones y costumbres
en su estado más puro, ajenas de modas y mimetismos foráneos.
Siguiendo muy de cerca las consideraciones del investigador Gonzalo Huesa,
bajo el amparo de órdenes religiosas tras la reconquista de la ciudad,
florecieron congregaciones y hermandades.
Estas instituciones se vieron sometidas al constante movimiento pendular de
la historia, por lo que vivieron altibajos durante décadas y hasta
siglos.
Las primeras cofradías eran de carácter gremial, tal y como la
que se organizó en Santa Cecilia bajo la advocación de San Carlos
Borromeo y a la que estaban adscritos los tejedores y mercaderes de paño.
Salvando las consabidas distancias de las centurias barrocas, Ronda nos presenta
en la plenitud del siglo XIX (1845) un total de catorce hermandades de
penitencia, distribuidas en las parroquias locales: Santa María la Mayor,
Santa Cecilia, Espíritu Santo y Socorro.
Estas fueron las de Jesús Nazareno, de la Soledad, la del Señor
de la Humildad, la de las Angustias, la de la Santísima Cruz, la del
Santo Entierro, la de la Vera-Cruz, la del Señor de la Columna, la de la
Soledad (Socorro), la de San Juan, la de la Magdalena, la Santa Cruz, del Señor
de la Sangre y la del Señor de la Escala.
Tras la celebración del Concilio Vaticano II, se despertó una
tendencia iconoclasta que propició el desmantelamiento de altares y
capillas, poniendo en peligro la tradición imaginera y el sentir
cofradiero.
Por esos años no existía en Ronda una Agrupación de
Cofradías, aunque sí estaba una Unión de Cofradías
que hizo ímprobos esfuerzos por coordinar las cofradías
existentes. Los intentos por renovar el culto a través de recomendaciones
diocesanas y una excesiva y meticulosa interpretación del citado Concilio
llevaron a algunos sectores a querer suprimir las cofradías.
Afortunadamente en 1991 se aprobaron los estatutos dcute;n
de Cofradías, en el que se recogían las inquietudes cofrades de la
ya extinta Unión de Cofradías. El esfuerzo cofradiero de la ciudad
se ha cristalizado en determinados actos y publicaciones, orublicaciones, organizando un piadoso
Vía Crucis el Martes Santo. A continuación desarrollaremos los
aspectos antropológicos, históricos y artísticos de cada
una de las diez hermandades de penitencia existentes en la ciudad y que denotan
el resurgir del movimiento cofrade.
La Hermandad de Nuestro Padre Jesús a su entrada en Jerusalén
y Nuestra Señora de la Paloma, inicia los desfiles procesionales el
Domingo de Ramos. Apoyado por la orden salesina, se funda en los años
cincuenta de nuestro siglo. Tras una etapa de decaimiento resurge en 1971 y se
instala en la Capilla de San Antonio. Allí floreció el amor
mariano y tuvo como consecución la segunda titular, imagen de Manuel Jiménez
Fraiza. Los hermanos, en su mayoría niños, portan palmas y se
organizan en escuadras en torno a los misterios de la Salvación.
La Real Cofradía de Nuestro Señor Orando en el Huerto y María
Santísima del Consuelo en las Tristezas forma parte de los desfiles del
Lunes Santo. Se fundó en 1950. Sus imágenes son del granadino
Daniel Ruiz (Señor) y de Castillo Lastrucci (Virgen) y reciben culto en
la parroquia de Santa Cecilia. Tras una etapa de crisis, volvió a salir
en 1986. Tiene como nota de interés la representación en vivo de
la escena del Prendimieto del Señor de Igualeja, que se escenifica en la
Plaza de España.
La Venerable, Ilustre y Santa Hermandad de la Paz y Caridad, Vera-Cruz,
Sangre y Llagas de Nuestro Señor Jesucristo procesiona a sus Sagrados
Titulares el Lunes Santo, obras del imaginero sevillano Luis Alvarez Duarte. Se
funda en 1984 por un grupo de jóvenes y encarnan en sus estatutos
fundacionales la dualidad de constituirse como hermandad de penitencia y de
gloria. Sus orígenes se remontan a 1538, heredando las gracias e
indulgencias centenarias que esta antigua corporación gozaba.
El Miércoles Santo se inicia procesionalmente con la Hermandad de
Nuestro Padre Jesús de la Columna y Nuestra Señora de la
Esperanza. Fundadas en 1948, se asentaron en la parroquia de San Cristóbal.
Destaca en su recorrido el paso de la Virgen ante la Tribuna cuando los
horquilleros realizan una maniobra de giro de 90 grados. Otro momento álgido
es cuando llegan los tronos a la Plaza del Ahorro y se produce el "encuentro",
realizando desde allí juntos el desfile procesional hasta su recogida.
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