| 3.3.4. Arte y Antropología I |
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Son muchos los rituales cofradieros de los pueblos de la Serranía.
Acercarnos a algunos de ellos, enriquecerá nuestro concepto sobre los
mismos.
En Atajate se perdió la tradición de "tirotear" a la
figura de Judas en la jornada del Domingo; igualmente curiosa era la tradición
de montar un "huerto" ese mismo día donde se depositaba la
figura de un Niño Jesús y que era encontrado por su Madre. En el
terreno procesional destaca la procesión de la Virgen de los Dolores el
Viernes Santo, cuya imagen se adapta a esta celebración penitencial dado
que porta un Niño.
Grandes semejanzas antropológicas guardaba Benadalid, pues se disponía
del ceremonial del "huerto" en la mañana del Domingo de
Resurrección y se colgaba a Judas. Otra tradición era la procesión
de los "mandaítos" el Viernes Santo: el encuentro de Padre Jesús,
la Virgen y san Juan con tintes de gran contenido teatral. Se rastrea por otro
lado la existencia de un Crucificado articulado al que se le "descendía"
en la jornada del Viernes Santo para depositarlo en el Sepulcro. Las procesiones
penitenciales se reducen al Jueves, con la procesión de Nuestro Padre Jesús,
San Juan y la Virgen (estas dos últimas, tallas de Francisco Palma), y el
Viernes Santo con la procesión de la Soledad, precedida por la mañana
con un Vía Crucis por la aurora.
Benalauría es la población donde la procesión de los "mandaítos"
le confiere carta de autenticidad y distinción. Consiste en que durante
la procesión del Viernes Santo por la mañana, sale Jesús
Nazareno, y la Virgen y San Juan siguen otro itinerario y van a confluir en la
Plaza del pueblo en rememoración del encuentro en la Vía Dolorosa.
Sorprendente por otro lado la ceremonia del Descendimiento del cuerpo de Cristo
a cargo de cuatro o cinco hermanos revestidos con túnicas para
depositarlo en la urna el Viernes Santo.
Completa el marco procesionista la procesión de Padre Jesús obra
de Paco Palma, San Juan y la Virgen obra de Juan Manuel García
Palomo, y la procesión del Sepulcro y la Soledad por la noche del
Viernes Santo, que cierra el ciclo exterior dado que terminan los cultos el
Domingo de Resurrección con una función solemne.
Algatocín también participa de una serie de rituales
semejantes. Tal es el caso del "huerto" en la mañana del
Domingo de Resurrección: por la noche se construye un verdadero vergel
monumental donde se instala la figura del Niño Jesús; por la mañana
van en procesión San Juan y la Virgen, éste se adelanta y al
descubrir al Niño "corre" y allí tiene lugar el gran "encuentro",
finalmente regresan las tres imágenes en procesión hasta la
iglesia. Completan las jornadas procesionales las imágenes del
Crucificado, San Juan y Virgen de los Dolores el Jueves Santo, y, finalmente, en
la jornada del Viernes salen la Cruz desnuda, el Santo Sepulcro, San Juan y la
Soledad. La pequeña localidad de Benarrabá reduce las jornadas
procesionales al Viernes Santo, en el que salen las imágenes del Cristo
de la Vera-Cruz en Vía Crucis vespertino para después, ya por la
noche, acompañar a la Virgen de los Dolores. Sorprende la manifiesta
correspondencia formal de este crucificado con el Titular de la Archicofradía
de la Sangre de la capital.
Jubrique contiene escenas cofradieras de gran emotividad. Tal es el caso de
la mañana del Viernes Santo, cuando se produce el "encuentro"
de la Virgen con Jesús Nazareno; es el instante en el que María "se
ejuaga" sus lágrimas merced a un mecanismo que tiene.
El día anterior Jesús sale en procesión para "bendecir"
al pueblo y volverá a ser procesionado a la mañana siguiente, y
finalmente María en su Soledad acompañará al Santo
Entierro.
En la mañana del Viernes Santo tiene lugar en Júzcar la
procesión del Crucificado y la Virgen de los Dolores en piadoso Vía
Crucis hasta un lugar de las afueras del pueblo llamado Calvario; por la noche
saldrá la Madre en su Soledad. La noche del Sábado de Gloria todos
los jóvenes del pueblo construyen el "huerto" para cobijar al
Niño que es depositado allí hasta que se encuentra con la "Virgen
del Niño" por la mañana.
La comunidad parroquial de Gaucín es la que organiza las procesiones
de Semana Santa en esta localidad. El Jueves Santo se procesiona a Jesús
Nazareno y a la Virgen de los Dolores para volver a salir de nuevo ésta última
al día siguiente acompañado al Santo Entierro. Lo más
destacado es el "toro de cuerda" en la mañana del Domingo de
Resurrección. Después de la misa; se deja suelto al animal, que
lleva atada una larga cuerda con el fin de que los mozos tiren de ella y con
ello cambiar el rumbo del animal.
En el "huerto" de Genalguacil, ceremonia ya descrita en otras
localidades durante la mañana del Domingo de Resurrección, se
subastan "los palos", esto es, los puestos de las andas del Niño.
Con anterioridad salen en procesión las imágenes del Crucificado y
la Virgen de la Soledad el Jueves y Viernes Santo.
La Hermandad del Santísimo de Cuevas del Becerro es la que se encarga
de organizar los actos procesionales en la villa. Estos se reducen a una procesión
de palmas el Domingo de Ramos, la salida de Padre Jesús y la virgen de
los Dolores el Martes Santo; el Santo Entierro y la Virgen en su soledad el
Viernes Santo y por último la salida del Corazón de Jesús y
la misma Virgen pero vestida de blanco en la mañana del Domingo de
Resurrección.
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