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Introducción, objetivos y estructura
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Análisis de la demanda turística
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Estructura de la oferta turística
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Análisis cualitativo conjunto
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Objetivos, estrategias y actuaciones
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Contratación de servicios por Internet
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Informe sobre empresas de ocio
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Informe de estancia media
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Informe de indicadores hoteleros
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Contratación Demanda Turística
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Informe Valoración Turística
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| 3.2. Efectos económicos del turismo |
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| El contexto de la actividad turística |
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Si se repasa cuál ha sido la evolución de la economía de Málaga, desde los
años cincuenta hasta los inicios de la década de los noventa, intentando
descubrir cuáles han sido los cambios registrados en su estructura productiva,
la palabra que define el proceso es hiperterciarización. Málaga entre
1.955 y 1.993 ha pasado de ser una economía de base casi agraria, representando
este sector la cuarta parte de la actividad y el 55 por ciento del empleo, por
encima de la media andaluza y española, a una intensa terciarización, donde las
tres cuartas partes de la actividad y casi el 70 por ciento del empleo están
generados por los servicios.
Si se analiza cuál ha sido la evolución de la participación de Málaga en
Andalucía y España, es posible comprobar como la terciarización no ha supuesto
un declive relativo de Málaga sino todo lo contrario, su crecimiento en estos
años en términos de participación relativa en el PIB ha sido de más del 50 por
ciento, mientras que, por ejemplo, su participación en términos de población ha
sido de poco más del 15. Esto significa que esta terciarización ha supuesto una
dinámica relativa mayor en la provincia de Málaga. De hecho, es la primera
provincia andaluza en aparecer en el ranking de las provincias españolas en
términos de PIB per cápita.
Este fuerte dinamismo del sector servicios ha tenido un protagonista
indiscutible en la actividad turística. Si se intenta aproximar la intensidad de
este proceso utilizando como indicador el VAB de Hostelería y Restauración
(indicador que presenta limitaciones para realizar una valoración ajustada), los
datos son ciertamente elocuentes.
Si en 1.977 el subsector de Hostelería y Restauración suponía el 11 por
ciento del PIB de Málaga, tres décadas después superaba el 16 por ciento (cuadro nº1 y nº2).
Este fuerte crecimiento de su participación no es el resultado del hundimiento del dinamismo del resto de
actividades, que en algunos sectores se ha producido, sino de su propio
potencial de crecimiento.
Efectivamente, la participación del VAB generado en Hostelería y Restauración
en Málaga ha incrementado su participación en el total nacional muy por encima
de la participación del PIB total de la provincia. La importancia que ha
adquirido este sector en Málaga es tal que, a principios de esta década, ya
representa más del 40 por ciento de la actividad en Andalucía y próxima al 6 por
ciento en el caso de España. De hecho, representa el 2,7 del PIB andaluz, tanto
como el conjunto de la industria andaluza de Maquinaria y Material de
Transporte, y estableciendo una referencia de un sector de servicios la mitad
del VAB generado por el sector financiero y de seguros en el conjunto de
Andalucía.
Su caracterización como motor de desarrollo de la provincia parece
incuestionable. Su capacidad de generación de actividad y empleo ha permitido a
Málaga incrementar su desarrollo relativo, impidiendo que Málaga se englobase en
el conjunto de provincias andaluzas que languidecen sujetas a una dinámica de
estancamiento. Si durante el período de la crisis (1.977-1.985) el sector
turístico no hubiera alimentado la economía provincial, el hundimiento del
sistema productivo habría sido mucho más intenso. Frente a una pérdida de empleo
global del tejido productivo malagueño en este período de 7.500 empleos, la
Hostelería y Restauración consiguió generar más de 6.000. De hecho, en el
subsiguiente período de expansión, uno de cada cinco empleos netos generados se
encontraba en este sector.
Su importancia, por lo tanto, ha sido creciente, especialmente en relación
con el empleo y la generación de renta. No sólo representada casi el 15 por
ciento del empleo asalariado, sino algo más del 12 y el 7 por ciento de las
rentas del trabajo y totales, respectivamente (cuadro nº3).
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| Distribución del gasto. La demanda final turística |
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La distribución del gasto turístico corriente, es decir, sin incluir
alquileres imputados ni construcción, se ofrece en los Cuadros nº 4 y nº 5. En los mismos puede confirmarse como
el alojamiento no constituye la base de la actividad sino que es el consumo del
resto de servicios los que realmente dan cuerpo al hecho turístico.
Efectivamente, los conceptos de alojamiento identificados no rebasan, en ningún
caso, el 30 por ciento del total de gasto corriente, siendo además muy
significativo el hecho de que la participación del gasto en la oferta
complementaria (otros servicios de ocio como discotecas o deportes) y la
auxiliar (compras de alimentación, transporte interior, etc., ...) representan
porcentajes próximos al 50 por ciento del total del gasto. No cabe duda, por
tanto, que estos datos apuntan al hecho, ya señalado anteriormente de que en el
Plan DIA el turismo es, cada vez más, una actividad que se relaciona más con el
consumo de servicios que con la estancia. El salto cuantitativo y cualitativo
importante del turismo se produce cuando la presencia del turista implica un
elevado consumo de otros servicios, marcando un diferencial entre desarrollos
turísticos primarios y avanzados. El elemento de soporte de la actividad sigue
siendo el alojamiento, especialmente el hotelero, por las mayores implicaciones
en términos de generación de actividad, pero el determinante de su impacto en
términos de producción y empleo lo constituye el resto de la oferta de
servicios.
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No cabe duda, que los datos contenidos en los Cuadros 4 y 5 ponen de
manifiesto la importancia del resto de la oferta turística dado el elevado
volumen de gasto y, por tanto, de producción que se realiza. Estaríamos hablando
que el volumen monetario total de esta oferta supera los 200 mil millones de
ptas. A nivel de diferencias entre españoles y extranjeros el aspecto más
destacado es la diferencia entre los tipos de alojamiento, ya que en el caso de
los españoles el volumen de alquileres atípicos es mucho mayor (hay que
tener en cuenta, tanto un menor uso de los extranjeros de este tipo de
alojamiento como el hecho de que una parte importante de los alquileres pagados
por los extranjeros son en origen), provocando una mayor repercusión de este
tipo de gasto, que debido a su volumen se ha diferenciado en este caso.
Asimismo, cabría comentar el mayor peso de la oferta complementaria en el caso
de los extranjeros frente a una situación contraria en el caso de la auxiliar.
La explicación estriba no tanto en los diferentes comportamientos en relación a
la utilización de servicios, como al tipo de alojamientos y la forma en la que
se plantea la alimentación como consecuencia del mismo.
En el Cuadro nº 6, se puede apreciar como los principales componentes de la producción turística lo constituyen los
sectores de Hostelería y Restauración, casi el 40 por ciento del total, Otros
servicios, que incluye el conjunto de servicios de ocio y los alquileres, reales
e imputados, y el sector de la construcción (70.000 millones o el 13 por ciento
del total), juntos representan el 72 por ciento del total. Si se le añade el
conjunto de gasto destinado a alimentación y productos textiles, supera el 84
por ciento del total.
Es importante avanzar que no todo este gasto se atiende con producción realizada
en la Provincia, sino que una parte importante proviene del exterior, razón por
la cual, tal y como se pondrá de manifiesto, el impacto de la actividad
turística es menor que la que cabría esperar del gasto.
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| La producción turística directa |
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La producción turística la vamos a entender como la destinada a satisfacer la
demanda de los no residentes, diferenciando entre lo que es producción interior
e importada. La participación de la producción interior supone casi el 90 por
ciento. No obstante, este porcentaje no ofrece una imagen ajustada del verdadero
peso de las importaciones, ya que la mayoría de los servicios y la construcción
no pueden ser sino producción interior. Efectivamente, si consideramos
exclusivamente los productos agrícolas e industriales, es decir, aquéllos que
tienen movilidad, el resultado de calcular el peso de la producción interior en
la total no alcanza ni siquiera un tercio del tota Cuadro nº 7.
Es decir, de los casi 70 mil millones de ptas. de producción agrícola e
industrial consumida por los turistas, sólo se producen en Málaga 22 mil
millones de ptas. Esto da una idea de la expulsión de efectos hacia el exterior
que genera el turismo de Málaga. Pueden interpretarse tanto en términos del
arrastre de la actividad turística de la provincia en el exterior, es decir, en
qué medida el turismo en Málaga está sustentando la actividad fuera de la
provincia, como del potencial productivo no aprovechado por el tejido económico
de la provincia. Este hecho es especialmente significativo en sectores tan
importantes como el agrario o de productos alimenticios, donde la distribución
entre producción interior e importada se sitúa en torno al 50 por ciento.
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El total de efectos inducidos se estima en casi 340 mil millones de ptas., de
los cuales el 53 por ciento es interior. No obstante, nuevamente hay que tener
en cuenta que gran parte de los servicios son por definición producción
interior. Si consideramos la participación interior en aquellos sectores en los
que, por la posibilidad de mover los productos, tiene más sentido diferenciar
entre lo que es importado y lo que no, el peso de la producción exterior se
incrementa sustancialmente. Es posible destacar el caso de la producción del
sector primario, del conjunto de producciones de los sectores metálicos y de
maquinaria, bienes de equipo en general, e incluso del sector agroalimentario.
En definitiva, en gran parte los efectos indirectos que genera el turismo no
revierten a la provincia ya que los inputs necesarios para producir son en un
porcentaje muy elevado de origen exterior Cuadro nº 8.
Para intentar ofrecer una imagen más precisa de la importancia de este flujo
de producción hacia el exterior, se ha construido el Cuadro nº 9. En él se recogen el conjunto de producción
generada para atender la demanda turística tanto directa como indirectamente,
diferenciando según el origen de la misma. De esta forma, es posible determinar
la importancia de las importaciones en la actividad turística, y valorar el
grado de integración de la economía con el sector turístico. Los datos
nuevamente ponen de manifiesto que si exceptuamos los servicios y la
construcción, en el resto de sectores la participación de la producción
importada es particularmente elevada. En el conjunto del sector primario, este
porcentaje se sitúa en el 64 por ciento y para el conjunto de la industria se
aproxima al 70 por ciento, destacando sectores como el de Productos metálicos y
maquinaria, química, cuero, calzado, confección, cuyas importaciones superan el
80 por ciento. Incluso en sectores que cuentan con tradición productiva, como el
agroalimentario en Málaga, la participación de la producción interior apenas si
rebasa el 40 por ciento.
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En síntesis, estos datos ponen de manifiesto hasta qué punto el tejido
productivo malagueño no ha sabido beneficiarse adecuadamente de las
posibilidades que ofrecía el turismo. La escasa participación de la producción
interior en el total de los sectores agrario e industrial indican que no se
aprovecha el potencial de mercado que supone el turismo. Incluso asumiendo que
en una economía provincial y, por tanto, necesariamente pequeña, no es posible
pensar en la existencia de fuertes niveles de integración productivos y, por lo
tanto, que la apertura exterior tiene que ser elevada (no se puede producir de
todo), lo cierto es que el peso de las importaciones resulta, aún así, demasiado
elevado. Por consiguiente, en el proceso de desarrollo turístico ha fallado,
hasta cierto punto, la generación de un entramado productivo que supiera
aprovechar las oportunidades. Desde otra perspectiva, cabría argumentar la
importancia que para el conjunto de la economía andaluza y española tiene un
mercado tan importante como el de los turistas, si pensamos que gran parte de
esas importaciones, desde el punto de vista del territorio económico de Málaga,
proviene del resto de la Comunidad Autónoma o del Estado Español.
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| El peso de la actividad turística en las macromagnitudes provinciales |
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La transformación en Valor Añadido Bruto (VAB) permite identificar el
verdadero valor de la producción aportado una vez deducido el conjunto de
inputs, factores productivos procedentes de otros sectores, necesarios para
alcanzar la producción. De esta forma, se evita la doble contabilización que
supondría computar la suma del total de producción, ya que en la misma se
encuentra incorporadas producciones de otros sectores.
La aproximación al VAB se ha realizado a partir de los correspondientes
coeficientes de VAB/Valor de la Producción. En el caso de la producción de
Málaga se ha utilizado los correspondientes a las Tablas Input-Output de la
Economía andaluza. Para el caso del conjunto de la producción importada, se ha
intentado aproximar, debido a la diversidad de origen que éstos pueden tener,
mediante los correspondientes coeficientes de las Tablas Input-Output de
España.
 | Valor añadido bruto generado en Málaga por el turismo |
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Los datos sobre el VAB generado en Málaga por la actividad destinada a
atender la demanda turística se recogen en el Cuadro nº 10. En él puede apreciarse como entre
producción directa e inducida el VAB interior, es decir de producción de Málaga,
se sitúa en los 379 miles de millones de ptas., lo que representa más del 26,5
por ciento del PIB total de Málaga. De este porcentaje un 19,1 corresponde a
producción directa y el restante 7,4 a los efectos inducidos. Es decir, una de
cada cuatro pesetas del PIB de Málaga depende directa o indirectamente del
turismo. En el VAB directo lógicamente las mayores aportaciones las realizan los
sectores de servicios, fundamentalmente Hostelería y Restauración, Otros
Servicios y Comercio; éstos junto con Construcción representan las 3/4 partes
del total, lo que en términos del total del PIB de Málaga viene a representar
casi el 15 por ciento. La participación de los sectores agrario e industrial es
de poco más del 3 por ciento, debido a que como es lógico gran parte de la
demanda directa se satisface por las actividades de servicios.
Si se considera los efectos inducidos, es decir, la producción del resto de
sectores necesaria para que se atienda directamente a la demanda turística,
crece sensiblemente la importancia de las actividades industriales y agrarias,
hasta más del 25 por ciento. En el sector servicios, el mayor peso de los
efectos inducidos se generan en el comercio, el transporte y otros servicios,
que engloban, además de otros, el conjunto de servicios vinculados a la
producción. Considerando conjuntamente el VAB directo e inducido, aquellos
sectores más relevantes, amén de los mencionados de servicios y construcción,
serían la industria agroalimentaria y la energía. La capacidad de arrastre que
tiene, por tanto, la actividad turística es muy importante, ya que está
alimentando la actividad de una parte sustancial de su agricultura, de su
industria, y de otros servicios no vinculados directamente con la satisfacción
de la demanda turística.
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 | Participación relativa de las macromagnitudes y el empleo turístico en el PIB y el empleo total de Málaga |
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Un análisis realizado a partir de las estimaciones efectuadas de producción
con destino turístico, debe concluir con una referencia expresa al peso de las
macromagnitudes calculadas en las correspondientes al total de la provincia.
Como referencia se ha utilizado, tal y como se ha comentado, la estimación del
BBV en su avance de datos para 1.993 y las cifras de ocupados de la Encuesta de
Población Activa. Los datos se recogen en los Cuadros nº 11 y 12.
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El primero de ellos recoge la participación relativa en los grandes sectores
de actividad y en el total del PIB de Málaga de las macromagnitudes turísticas.
En él puede apreciarse que el conjunto del VAB turístico de la producción de
Málaga representa un 26,5 por ciento del total del PIB de Málaga. El grueso de
esta aportación se debe al sector servicios ya que el porcentaje del VAB
turístico sobre el total del sector representa casi el 27 por ciento. Es de
destacar asimismo el enorme peso que tiene en el sector de la construcción, del
orden del 30 por ciento, máxime si se tiene en cuenta que la obra pública
representa de media entre un 20 y 25 por ciento del total del sector de la
construcción, con lo que la demanda inmobiliaria turística se aproximaría al 40
por ciento del total de la producción residencial de Málaga. Además, hay que
tener en cuenta, que el sector de la construcción es uno de los que mayores
efectos multiplicadores tiene en el resto de la economía, y aún cuando una parte
importante de sus efectos se filtre al exterior, lo cierto es que su importancia
en términos de arrastre de actividad es muy importante.
Asimismo, hay que señalar la importancia que en el conjunto del sector
primario e industrial tiene el turismo. En este sentido, hay que pensar que gran
parte de los efectos se deben a la demanda que genera en estos sectores aquellas
actividades más vinculadas a la actividad turística (hostelería, restauración,
ocio, etc., ), como indica el hecho de que la mayor parte de su participación
relativa se debe a los efectos inducidos. En definitiva, son estos sectores, los
que están más directamente relacionados con el turismo, los que están
sosteniendo la actividad de la industria y, en menor medida, a la agricultura de
Málaga. La existencia de una mayor integración productiva junto con las
necesidades del turismo, pueden determinar una importancia mucho mayor.
El Cuadro nº 12 recoge la estimación del empleo, directo e indirecto, vinculado al turismo. Como puede apreciarse el empleo
turístico podría evaluarse en casi 78 mil empleos, el 60 por ciento de
los cuales correspondería a la generación directa de empleo por el turismo, y el
resto al inducido. En unos momentos de graves problemas de desempleo estas
cifras ponen de manifiesto hasta que punto el turismo constituye una fuente de
ocupación transcendental para la provincia de Málaga. En este sentido, es
importante destacar no sólo los casi 60 mil empleos del sector servicios, sino
los más de 6.000 industriales y los 3.000 agrícolas. En la medida que se
mantenga la actividad turística y que el conjunto del tejido productivo
provincial consiga una mayor integración, las posibilidades de crecimiento del
empleo en Málaga van a verse incrementadas.
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| Síntesis del impacto. Conclusiones |
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En primer lugar señalar que la demanda turística generó un gasto que se
aproxima al medio billón de ptas. en 1.993. Ésta en un 90 por ciento se
satisface con producción de Málaga. El conjunto de producción turística de
Málaga genera efectos inducidos por valor de 338 mil millones de ptas., de los
cuales un 54 por ciento es interior y el resto importado.
El valor añadido bruto (VAB) generado directamente por la actividad turística
representa el 19 por ciento del PIB en Málaga y casi la cuarta parte del sector
servicios. Si se excluyen los servicios públicos (que pueden considerarse hasta
cierto punto no productivos) estas cifras se elevan hasta el 22 y 30 por ciento,
respectivamente. En términos de Andalucía la cifra de la producción turística
malagueña vendría a representar el 3,5 del PIB andaluz y el 5,3 del sector
servicios, prácticamente la mitad de la participación del conjunto del sector
agrario de la Comunidad Autónoma, casi 3 veces el sector químico o 1,5 veces la
del conjunto de sectores de productos metálicos, maquinaria y material de
transporte.
Si el cálculo de este peso relativo se realiza agregando a la producción
directa la inducida, la participación se eleva sustancialmente hasta alcanzar el
26,5 y 4,9 del PIB total en Málaga y Andalucía respectivamente. Estos
porcentajes representarían en el caso de Málaga una participación equivalente al
peso que tiene el conjunto de sectores no terciarios (agrícola, industrial y de
la construcción) en la economía de Málaga. En el caso de Andalucía un volumen
similar al generado por el conjunto de la industria agroalimentaria o por las
instituciones financieras y de seguros.
Si se considera el VAB generado en el exterior por la producción importada de
fuera de Málaga para atender directa e indirectamente la actividad turística,
esta representaría más del 1 por ciento del PIB de Andalucía, porcentaje que,
para obtener una imagen, es similar al del conjunto de la industria de material
de transporte (automóvil, aéreo y naval) o la mitad que el sector privado
sanitario y educativo.
A la luz de estos datos cabe concluir la extraordinaria importancia del
turismo no sólo para Málaga sino para el resto de Andalucía y España, donde la
producción destinada a abastecer al turismo constituye una, en ningún caso
despreciable, fuente de actividad.
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Ver también en la provincia |
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